Las Pascuas en tiempos de miseria humana
Y llegan las Pascuas. Siempre me
rebeló esa idea tan ¨terrenal¨ que tenemos.
Y entiéndase bien, para que
ninguna azorada feligresa que cumple con las reglas de la
misericordia dejando su diezmo, se desgarre las vestiduras en nombre del
Señor. No su significado, que es la expresión
más excelsa del amor al prójimo, sino la
conducta de fieles y no tanto. Siempre le reconocí a estas conmemoraciones en
este valle de lágrimas, como tantas otras, un tufillo comercial que va más allá
de lo espiritual (como el día del niño que lo pasaron del primer domingo de
agosto al segundo por una cuestión de bolsillo, se entiende, o los feriados que
los pasan a fin de semana para favorecer el “descanso” de los trabajadores),
del mismo modo que le reconocí la imposición de deberes por parte de los
vicarios de Cristo en la tierra para mantener unida a su grey bajo la idea de
la culpa, el pecado y ese infierno tan temido.
Los que ejercen el comercio, han
hecho, hacen y seguirán haciendo un gran negocio con el deber cristiano.
Pescado, empanadas y huevos de pascua a precios exorbitantes; en fin…todo sea
para facilitarles a los buenos cristianos el cumplimiento del deber religioso.
Hermosa cristiandad esta, que en
nombre de Dios vendemos desde huevos de pascua hasta misiles y bacterias,
bombardeamos ciudades, contaminamos nuestro hábitat con radiactividad para
sostener la fe y combatir al “infiel”… pobre Dios, pobre Jesús…pobres de nosotros,
si seguimos creyendo en nuestra opacada mente que con solo invocarlo tenemos su
protección y misericordia!!
Y si probamos con lo más
elemental, profundo y trascendente que nos enseño al morir en la cruz? Si
intentamos al menos por una vez, todos sin excepción aunque más no sea un solo
día, en amar al prójimo, sin condiciones ni reservas?
Si somos capaces de ayudar sin
que la mano izquierda sepa lo que hace la derecha?
Si dejamos de lado rezos y
plegarias para transformarnos en misioneros de la vida?
Tal vez entonces, la empanada de
vigilia cobre sentido, el huevo de
pascua se transforme en un símbolo, el rezo sea la señal de recogimiento ante
la omnipresencia del Creador, la culpa y la confesión cedan el lugar al
arrepentimiento profundo y sincero, y el
apretón de manos traduzca verdaderamente la paz entre los hombres, porque hemos
sido capaces de reconocernos en el otro como semejantes para alcanzar la
felicidad en este mundo…porque en el otro, EL con su misericordia sabrá
perdonarnos, si hemos sido capaces de amar y perdonar al prójimo.
Que mejor testimonio de amor a
Dios, que ayudar y amar al prójimo? Porque el amor es compromiso, es alegría,
es libertad, es un don!!!
Como el legado que nos dejo esa
diminuta pero inmensa mujer que fue Teresa de Calcuta: El fruto del amor es el
servicio. El fruto del servicio es la paz, y a la hora de nuestra muerte
seremos juzgados por nuestra actitud de haber reconocido a Cristo en cada
hombre que sufre.
Felices Pascuas!!!; aunque el
mundo no esté en orden….

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