El infierno no es más que una metáfora del alma aislada
“A través de la humildad, la
introspección y la contemplación orante hemos adquirido una nueva comprensión
de ciertos dogmas. La iglesia ya no cree en un infierno literal, donde la gente
sufre. Esta doctrina es incompatible con el amor infinito de Dios. Dios no es
un juez, sino un amigo y un amante de la humanidad. Dios busca no para condenar
sino para abrazar. Al igual que la fábula de Adán y Eva, vemos el infierno como
un recurso literario. El infierno no es más que una metáfora del alma aislada,
que al igual que todas las almas en última instancia, están unidos en amor con
Dios. “

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