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Mostrando entradas de 2021

El esclavo del amor

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  Hay que empezar por la cicatriz al hablar de Agustín Lara. El mismo empezaba por ahí cuando  cantaba el bolero de su vida, que es la mejor de sus canciones, lo que es decir mucho, teniendo en cuenta las canciones que escribió. La cicatriz era un tajo que le cruzaba la cara desde la comisura de la boca hasta el nacimiento de la oreja. La leyenda dice que se la hicieron en algún momento entre sus trece y sus veinte años, en alguna de las casas de putas donde tocaba el piano. No se sabe si fue navajazo de chulo airado o botellazo de dama desairada, si fue por algo que él había  hecho o por algo que decía en alguna de sus canciones. “No recuerdo que Agustín Lara haya dicho nunca una verdad y la cicatriz es su mentira más productiva”, diría su primer biógrafo, explicando por qué renunciaba a la tarea. La cicatriz, es decir la fealdad de El Flaco de Oro, es el mito de origen de sus innumerables conquistas. El le echaba la culpa a Dios: “El Señor de los Señores me hizo tan feo...

El don de la serenidad (cuento zen)

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  Un día Tsin Shih le preguntó a su maestro cual era el secreto de su imperturbable serenidad, a lo que este respondió: - Cooperar incondicionalmente con lo inevitable. - Explíquese maestro - dijo todavía confuso su joven alumno. - La vida nos enfrenta todo el tiempo a situaciones impredecibles, que a veces ni los más experimentados pronosticadores pueden anticipar. En general estas son situaciones que no queremos, y ahí es donde se origina el sufrimiento y donde se perturba el alma. Es en el momento que no aceptamos lo que nos pasa cuando comenzamos a sufrir el desgaste emocional y el sufrimiento que esto conlleva. La pérdida de personas queridas, una pérdida económica o una ruptura sentimental son claros ejemplos del origen del sufrimiento. En todas las situaciones, nuestra mente se resiste a aceptarlo, ¿qué paso? Nuestro ego p erdió el control. Aceptar los hechos que “creemos” que no podemos controlar es parte de elevar nuestra energía y aprender que la aceptación, no debe ser ...