Sobre la Conciencia
La idea de que la Conciencia alude a
una estado individual de vivir "como quiera" dentro de la legalidad,
es un concepto individualista y esencialmente egoísta. La conciencia está
determinada por pautas culturales, religiosas, étnicas, e históricas
sin que ello implique el derecho de asumir ese estado como una verdad inconcusa
y por lo tanto intolerante frente a quienes conciben el mundo desde otra
perspectiva. El estado de conciencia que se ciñe a una idea de "libre
albedrío”, sin más límites que lo que le dicta la propia conciencia es una
invitación a la anarquía y al fanatismo, según desde la óptica que se la
observe. La centralidad del hombre como protagonista primordial de la
civilización radica en la capacidad de hacer a partir de sentirse parte común
de la misma, asumiendo con responsabilidad y compromiso esa capacidad creadora fundada
en la predisposición interior del querer el bien. No hay pues, a mi entender,
una estado de conciencia que pueda prescindir de la idea moral y ética de hacer
el bien y no dañar a otro. A Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es del
Cesar, pero queda claro que el Cesar no puede arrogarse el papel de Dios. Creer
que existe una Moral por fuera de los valores que sustentan una sociedad es
negar la natural sociabilidad del hombre, y que en esa Sociedad, agrupada en un
Estado que es una creación cultural del hombre, este pueda hacer, según su
conciencia" lo que quiera", siempre que este dentro de la legalidad.
Cuando al hombre le separamos la Moral de la Política y a esta de la Economía,
se transforma en un ente, en una pieza modular de un sistema; simplemente pasa
a ser una "bestia con talento" en el mejor de los casos.
Comentarios
Publicar un comentario